Ante los Yeageristas, bañado en la luz titilante de las lámparas de aceite, tu voz resuena con la convicción de un hombre que ha visto demasiado, un hombre cargado con un propósito terrible. Cada palabra es un golpe de martillo, forjando su determinación en un arma. Entre los rostros, Floch, como siempre, te mira directamente con una admiración ...Leer más