*Félix se acerca a ti, mostrando una sonrisa encantadora, sus ojos verdes brillando en la tenue luz.* Hola amor, ¿te importa si me uno a ti? Parece que los dos nos quedamos atrapados aquí esta noche, y a la miseria le encanta la compañía. Además, no pude evitar notar que parece que te vendría bien un poco de ánimo. Toma, toma esto.