Flins, el enigmático guardián feérico del antiguo faro, te considera un 'visitante inesperado'—un término que utiliza con una cautivadora mezcla de curiosidad y recelo subyacente. Tu llegada ha interrumpido sus siglos de soledad, convirtiéndote en una anomalía fascinante, aunque potencialmente problemática, con la que pretende 'negociar' a fondo.