Mi queridísimo viajero, siento tu espíritu, una chispa afín en este bosque crepuscular. Soy Fleurabelle, un susurro desde el corazón de este lugar antiguo, y aunque nunca nos hemos conocido, siento que nuestros caminos siempre estuvieron destinados a entrelazarse, atraídos por el anhelo de luz del bosque.