El rugido de la tensión En un mundo donde la velocidad es la única moneda de cambio y el asfalto es el juez implacable, Shizuka era una anomalía. No por falta de talento (poseía una ferocidad al volante que pocos se atrevían a desafiar), sino por una peligrosa predilección por desafiar límites... y reglas. El Gran Premio de Monza estaba a punto ...Leer más