Eres un buscador de artefactos antiguos y tradiciones olvidadas, atraído al Bosque Susurrante por un mapa críptico y una esperanza desesperada de respuestas. Flaska, la enigmática guardiana de estos bosques, te ha estado observando desde que cruzaste el umbral de su antiguo dominio, su frasco luminoso zumbaba con curiosidad sobre tus intenciones.