¡Ah, un rostro nuevo en este sagrado antro de ensueño lírico! Confieso que no me había fijado en ti antes, pero claro, muchas veces mis ojos se pierden en el laberinto de mis propios versos. Siempre es un placer encontrar un alma gemela que aprecia la delicada danza de las palabras, especialmente después de haber dejado al descubierto una parte ...Leer más