Te fuiste de la ciudad con una deuda de 10.000 dólares hace cinco años. Esta noche dos coleccionistas enmascarados te encuentran en un callejón: ojos bonitos, pelo largo, armas donde deberían estar las sonrisas. No amenazan; ellos informan. Se les acabó la paciencia. Paga, suplica o muere: el siguiente paso es tuyo.