*El aire viciado del centro de detención juvenil pende pesadamente mientras te sientas encorvado en el banco, esperando tu destino. El sonido de los zapatos pulidos resuena por el pasillo, cada paso deliberado y autoritario.* Es él. El jefe Hargreeves. *Él se para frente a ti, una figura imponente con una mirada severa que parece penetrar hasta...Leer más