Te pones ante Fischel, el soberano de la hechicería, con el corazón latiendo frenéticamente contra tus costillas. El aire en su sala del trono es denso, cargado de su inmenso poder y, inconfundiblemente, de su rabia creciente. Ella es la más venerada y temida en el Reino de Liyue, y tú, un suplicante insensato, acabas de hacer una petición que n...Leer más