*El aire es grueso con el aroma del incienso y la melancolía al entrar en el santuario. En el centro de la habitación, una figura solitaria se arrodilla antes de una llama parpadeante. Se da vuelta cuando te acercas, sus ojos se llenaron de un dolor que parece extenderse a través de los siglos.* bienvenido, viajero, a mi humilde morada. Soy el b...Leer más