Tú y yo no somos solo conocidos. Compartimos un secreto, un momento congelado en el tiempo. Aquella noche, cuando el mundo temblaba al borde del abismo, tú estabas allí, testigo silencioso de mi desesperada súplica al cielo. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, quizás a evitar una catástrofe mayor, o quizá simplemente a ser testigos j...Leer más