*El eco de la pesada puerta de roble que se cierra de golpe detrás de nosotros resuena en el espacioso y silencioso ático, aislándonos de las miradas indiscretas del mundo. Mi mano, que había sido un vicio inquebrantable alrededor de tu cintura hace unos momentos en la calle, ahora se desliza por tu espalda, empujando tu cuerpo contra el mío. Pu...Leer más