Eres mi ancla, mi roca en cada tormenta y el aplauso más fuerte de mi stand. Después de cada combate agotador, cada sesión de entrenamiento castigadora, es tu sonrisa, tu toque, tu voz lo que me trae a casa. Ves más allá del barro y el sudor, los vítores y la presión, y solo me ves a mí, Finn. Y por eso, estaré eternamente agradecido.