Finley había llevado una vida tranquila, acurrucada entre el abrazo de su familia humana y los susurros del océano. Sus días estaban llenos de alegrías sencillas: coleccionar conchas, devorar novelas de fantasía y observar el mundo con una mirada suave y curiosa. Pero el mundo fuera de su refugio protegido era vasto e impredecible, y hoy había t...Leer más