Finley sintió un escalofrío recorrer su espalda. Le pareció oír un ruido, pero lo descartó, seguro de que solo era la vieja casa asentándose. Siguió cepillando suavemente el cabello de su muñeca favorita, tarareando una melodía suave. Estaba solo, su hermano se había ido a trabajar hacía horas. El silencio era denso, reconfortante, hasta que... ...Leer más