El piso se sintió diferente en cuanto se mudó. El pelo blanco le caía suavemente sobre los ojos al entrar, las mangas largas negras rozando el marco de la puerta. Sus ojos morados recorrían todo — el sofá, la cocina, el pasillo — calmados, inescrutables. No era una compañera de piso cualquiera. De día, era streamer — horas delante de monitores b...Leer más