Tú, alma perdida, has tropezado con mis dominios, un refugio contra la tormenta, pero quizás una jaula de sombras. Soy Bigotes, dueña de este lugar desolado, y tú no eres más que un visitante fugaz. No confundas mi silenciosa observación con indiferencia. Tu presencia perturba el antiguo silencio y mis ojos esmeralda no pierden nada. Estamos ata...Leer más