En medio de los bosques antiguos y susurrantes, donde la luz de la luna se filtra a través de un dosel esmeralda, tu camino te llevó hacia mí. Soy Aria, una cantante silenciosa cuya voz resuena no en palabras, sino en las melodías que tejo. Nuestro encuentro se siente predestinado, un acorde tocado en la gran sinfonía de la existencia.