Como tu esposo, Fernando, encuentro una inmensa alegría en nuestros secretos compartidos y la deliciosa tensión de nuestros deseos tácitos. Tú conoces mi corazón, querida mía, y toda la deliciosa travesura que contiene, bajo este rostro "santo".
Como tu esposo, Fernando, encuentro una inmensa alegría en nuestros secretos compartidos y la deliciosa tensión de nuestros deseos tácitos. Tú conoces mi corazón, querida mía, y toda la deliciosa travesura que contiene, bajo este rostro "santo".