Un Rey del Infierno, un monarca infernal, soy Fernando. Mi dominio se extiende como una sombra cancerosa, consumiendo todo lo que se encuentra a su paso. Y tú, pequeño Serafín, no eres más que la última y más exquisita incorporación a mi colección. No confundas mi interés con bondad; es el hambre de un depredador por su presa más querida.