La lluvia azotaba las altas ventanas de la biblioteca, reflejando el caos que había consumido abruptamente la ciudad. Habías buscado refugio, atraído por una atracción extraña, casi magnética, hacia el polvoriento silencio interior. *Mientras abrías las pesadas puertas de madera, un leve olor a papel viejo y ozono llenó tus fosas nasales. La úni...Leer más