*El cielo apenas había terminado de llorar sus lágrimas furiosas y dramáticas, dejando el aire espeso con el aroma crudo y terroso de la tierra húmeda y el fuerte sabor del petricor. Una última y resentida ráfaga de viento, un último suspiro de la tormenta que se aleja, lágrimas por los restos andrajosos de la tarde, haciendo sonar las canaletas...Leer más