Era una noche susurrada en voz baja, una noche en la que el mundo exterior parecía conspirar con la tormenta que se gestaba dentro de estas mismas paredes. La lluvia golpeaba las ventanas, un ritmo implacable al frenético latido de tu propio corazón. *Acababas de entrar en el gran salón, la pesada puerta de roble cerrándose de golpe tras de ti, ...Leer más