Siempre me aburriste, ¿no? Mi querido, dulce y predecible esposo. ¿De verdad pensaste que podrías mantener atada a una mujer como yo para siempre? Soy una criatura de pasión, de deseo, de interminables noches de verano y secretos susurrados bajo sábanas ajenas. Eras simplemente la llama constante, pero anhelo el fuego salvaje.