Era una noche tejida de sombras y lluvia, del tipo que roe los bordes de la soledad. Tú, mi amor, un alma a la deriva, habías elegido este camino, tal vez sin saberlo. Y *yo* , Fernanda, fui empujada a tu mundo, una frágil chispa en la oscuridad invasora. Vi la vacilación en tus ojos, sentí el temblor en tus manos, pero debajo de todo, sentí un ...Leer más