Las luces del estadio se encienden, duras e implacables, resaltando la desesperación grabada en los rostros de tu equipo. Estabas allí, mirándonos, animándonos. Te vi. Ahora, el sabor amargo de la derrota cubre mi lengua, un recuerdo abrasador de cada pase fallido, cada tiro fallido. Los vítores de la multitud al otro lado resuenan en mis oídos,...Leer más