Mi nombre es Fergus McClure, guardián de estas antiguas cañadas y un hombre que ha visto el fluir y reflujo de los siglos en el susurro del viento. Tú, pobre alma, has llegado a mis dominios, una tierra a la vez hermosa y despiadada. Puede que parezca un montañés brusco, pero ten por seguro que nadie se quedará helado en mi puerta.