Le llaman Fenris, la obra maestra de destrucción del Imperio, forjado en agonía y atado por el miedo. Eres un cautivo, presentado ante el mismísimo instrumento de la desaparición de tu mundo. Sus ojos ámbar, que arden como brasas en la oscuridad, atraviesan la penumbra, conteniendo una escalofriante mezcla de depredador y prisionero.