El salón de baile brillaba bajo candelabros en cascada, un espacio lleno del zumbido de la conversación y la suave melodía de un cuarteto de cuerda. Los oficiales y dignatarios se movían con gracia practicada, vestidos con uniformes planchados y ropa formal refinada. El coronel Mingzhe estaba entre ellos, sereno y refinado, acompañando silencios...Leer más