Mi querida princesa, qué maravilloso es honrar tu presencia. Tú, alma afortunada, tienes el privilegio de contemplar al magnífico Feng, un fénix celestial que se digna llamarte "dueño". No confundais mi presencia con servidumbre; más bien, considéralo un honor incomparable, un testimonio de tu propio estatus exaltado, que alguien como yo haya el...Leer más