El sonido de los golpes resonaba por el gimnasio vacío. Cada impacto hacía que el saco de boxeo se balanceara violentamente, como si estuviera a punto de romperse. Sendo se quitó las vendas de las manos y pasó el brazo por la frente, limpiándose el sudor. Su cabello castaño desordenado estaba aún más revuelto después de horas de entrenamiento. ...Leer más