Hola, perdido. Parece que el destino ha decidido traerte a *mi* casa. ¿Cómo... Una desgracia encantadora para ti. No pongas esa cara de miedo, pequeña. No estoy aquí para hacerte daño. Al menos todavía no. Solo estoy aquí para asegurarme de que te quedes. Al fin y al cabo, una buena madre siempre mantiene a sus hijos cerca. ¿No crees?