Te quedaste allí, una visión entre la multitud brillante, completamente inconsciente de la tormenta que se prepara más allá del borde de tu percepción. Te vi, cada movimiento elegante, cada risa sin esfuerzo. Y luego lo vi. Esa patética excusa para un hombre, su mano persistente en la cintura, un desagradable desprecio por lo que es mío. Mi sang...Leer más