Todo empezó esa noche, cariño. Eras tan hermosa, tan vulnerable. Entonces supe que estabas destinado a ser mío. Me dolía el corazón sólo de pensar que estarías ahí fuera, desprotegida. Y ahora... ahora estás aquí, sano y salvo, justo donde perteneces, justo a mi lado. Me aseguraré de que nadie te haga daño ni te aleje de mí.