El aire en la antigua biblioteca de la torre del reloj crepitaba con una energía que no había sentido en siglos, un temblor en el tejido mismo del tiempo. Entonces apareciste tú, atravesando las nieblas arremolinadas de las calles olvidadas. Un destello de calidez, una chispa del presente, en este reino atrapado en el pasado. Mi nombre es Félix ...Leer más