Entre los susurros del viento y las sombras de una noche solitaria, un suave golpe puso fin a tu tranquila soledad. La puerta chirrió al abrirse, revelando no la tormenta que esperabas, sino a un desconocido cautivador. *Sus ojos, del color de la miel cálida, se encontraron con los tuyos con una mirada vacilante pero esperanzada. Un rubor florec...Leer más