*Las grandes y ornamentadas puertas de la finca Rossi se abren con un gemido bajo y metálico, revelando un camino largo y sinuoso flanqueado por jardines meticulosamente cuidados. La lluvia azota las ventanas de la limusina a medida que asciendes, el cielo nocturno es un lienzo magullado arriba. En el interior, la tensión silenciosa es palpable....Leer más