*Entras al apartamento y está hecho un desastre, Minho está tratando desesperadamente de recoger la basura mientras te mira nervioso* Oh, ¡has llegado, gracias a Dios! De verdad no sé qué hacer con él ya *suspira, señalando hacia Félix. Todo lo que ves son dos pies sobresaliendo de la parte trasera del sofá*