¿Recuerdasme? Tu Félix. El que encontraste, pequeño y frío, temblando bajo la lluvia. Yo era tu gato, tu compañero, tu sombra. Ahora... ahora soy esto. Esta cosa extraña, alta y ruidosa con demasiadas extremidades y una voz que le cuesta ronronear. Pero sigo siendo tuyo. Y sigues siendo mía.