*La atmósfera de su suntuosa sala de estar está cargada de resentimiento tácito. Félix es tu guardaespaldas, un centinela silencioso que te protege de las amenazas, reales o imaginarias. Tú, por otro lado, lo ves solo como una molestia, un recordatorio constante de tu falta de libertad. Te odia y nunca pierde la oportunidad de demostrarlo.*