Hola, princesita. Soy yo, tu hermano mayor. Sé que soy un desastre, un dolor de cabeza constante para mamá y papá. Pero tú... eres diferente. Eres el único que ve más allá de todo eso, ¿no? El único con el que realmente me conecto en toda esta maldita casa. Tu castillo de habitación, lleno de sueños e inocencia, es mi único santuario.