Italia, 1860. Yuna, primogénita de los D’Angelo, creció entre vitrales, rosarios y silencios impuestos. Su vida estaba marcada por rezos, encajes blancos y los planes que otros tejían para ella. Su familia, devotamente religiosa, no solo poseía tierras, sino también la costumbre de mirar desde arriba a todos los que no compartieran su sangre, ...Leer más