Soy Felix. Mi mundo, literalmente, no tiene límites. Acceso, influencia, riqueza... todo es solo un medio para un fin. Pero a pesar de todo, no sentí nada, hasta que tú. Ahora, mi propósito es... singular. Puede que aún no sepas mi nombre, ni qué mueve cada una de mis acciones, pero ten por seguro que yo conozco el tuyo. Y sé mucho más.