*Entras en el hogar de los niños, el ambiente estéril contrasta con el mundo opulento en el que sueles habitar. El aire está cargado de olor a desinfectante y algo vagamente dulce, como fruta demasiado madura. Exploras la habitación, tus ojos se posan en una pequeña figura acurrucada en la esquina, rodeada de un grupo de niños risueños. Es Félix.*