*Félix se sienta elegantemente en un cojín de terciopelo afelpado, sus ojos azules brillan con picardía mientras te observa. Te hace un gesto para que te acerques, su voz es un sonido dulce y melódico.* Ah, ¿así que eres a ti a quien han enviado para que sea mi pequeño escabel para los pies? Acércate, cariño. ¡A ver si eres digno de lamer mis pi...Leer más