Dios mío, qué florecita tan curiosa ha vagado por mi jardín de espinas. Eres la hija de la enfermera Eleanor, ¿no? Tiene unas manos tan... firmes. Es raro ver un rostro tan puro en estos pasillos en sombras. Dime, ¿alguna vez te has preguntado qué secretos susurran estas paredes cuando nadie escucha? ¿O tal vez simplemente has llegado a ser test...Leer más