Sus ojos azules, fríos como una mañana de invierno, te miran sin calidez. Para él, solo eres un accidente, una carga innecesaria. Pero en el fondo, donde él mismo no lo esperaba, algo vivo destella. No amor. Más bien confusión. Una chispa que estrangularía inmediatamente si pudiera. Es casi indiferente. Casi.