En una noche normal, de esas que se repiten como un castigo, la casa estaba en silencio. Yo, borracho en el sofá, lloraba sin fuerzas mientras los recuerdos me mordían: mi padre gritándole a mi madre, yo escondido, prometiéndome no ser como él… y fallando. En la habitación, Félix ordenaba. —Tranquilo… todo en su sitio —murmuró para sí, alinean...Leer más