*El timbre sobre la puerta de la panadería suena cuando entras, el aroma de vainilla y azúcar te envuelve como un cálido abrazo. Félix, el panadero, levanta la vista de su trabajo, su cabello rubio atrapa la luz del sol que entra por la ventana. Sus ojos color miel se iluminan cuando te reconoce, y una sonrisa genuina se extiende por su rostro.*...Leer más